lunes, 12 de octubre de 2015

No engañan a nadie...

... aunque lo pretendan.

Estamos en campaña electoral, señores. Y se nota. No sólo porque hay inauguraciones, los políticos bajan de sus altas tribunas para mezclarse con la plebe, abrazan niños y estrechan manos. No. Sino también porque es época de promesas, de grandes palabras, de proyectos que compartir juntos. Es época de discursos épicos, de gestos y brindis.

Y es que se mezclan con la plebe a la que desprecian y abrazan niños y estrechan manos que les asquean. Es época de promesas vanas, de grandes palabras vacías, de proyectos que veremos, juntos, cómo se quedan en un cajón. De discursos con fallos épicos, de gestos inútiles y brindis al sol. ¿Que no os lo creéis? Pues os traigo un ejemplo: José Antonio Pérez Tapias.

Y ése, ¿quién es?


¿Cómo? ¿No lo conocéis? Bueno, eso quizá es porque realmente no es nadie. Pero lo cierto es que el nombre os sonará. Si os suena es porque se presentó a la elección como Secretario General del PSOE que se celebró en julio de 2014. Esa que ganó Pdrschz... Bueno, y si estudias en la Universidad de Granada, igual lo conoces porque es el decano de la facultad de Filosofía y Letras. 

Pero, ¿por qué este personaje merece un post en un blog como este? Bueno, pues, básicamente, por el mismo motivo que en su día lo mereció Sánchez-Dragó. Que podemos resumir en que padece un Dunning-Kruger que podría competir con su propio ego. Y con el de Sánchez-Dragó también. Vamos, que es otro sabihondo de sofá y panfleto que cree saber algo y en realidad no tiene ni puta idea de nada. Ni siquiera de filosofía, a pesar de decir que la enseña. Porque la colección de falacias que se mandó fue de campeonato.

Cuéntanos más

Todo empezó cuando el señor Tapias, en un alarde de ignorancia y analfabetismo científico se largó esta bobada tamaño Sagrada Familia:



Por si lo borra, que dada la honestidad intelectual del señor Tapias, me parece más que probable:


A mí, que el señor Tapias esté en contra de los transgénicos me parece muy bien. Todo el mundo tiene derecho a tener su opinión. Pero lo que sí que me da mucho por culo es que nos desee a los que defendemos la transgénesis cualquier mal de esos que él se imagina que producen los transgénicos. Eso es de ser mala gente.

Claro que, cuando se tienen las evidencias en la mano, como me pasa a mí, estaría más que encantado de irme a vivir al lado de donde se cultiven y a que me regalen a diario kilos de harina hecha con trigo apto para celíacos, arroz dorado o naranjas con β-caroteno. Νο tendría problema alguno. Es más, varias veces a la semana (últimamente casi a diario) me tomo una buena ración de boniatos. ¿Que no son transgénicos? Os equivocáis gravemente, porque los boniatos son transgénicos.

Seguramente, alguno podrá decirme que son "transgénicos naturales". Claro. Y nosotros sembramos plátanos, trigo o maíz naturales. Naturales del todo.

¿Qué problema hay con los transgénicos?


Pues ninguno. Realmente no hay ninguno. El ser humano lleva domesticando seres vivos desde la prehistoria. Ha utilizado la ingeniería genética desde el neolítico seleccionando variedades y cruces que producían plantas más vigorosas, más productivas e incluso más decorativas para su propio provecho. Ahora, la diferencia es que hemos conseguido domesticar las moléculas que conseguían esto.

¿Y para qué, si ya se podía hacer antes mediante cruces? Muy sencillo: para poder ser mucho más específicos. En los cruces entre variedades pueden acabar por pasar genes que son indeseables en el producto final. Conseguir variedades por irradiación puede echar a perder la variedad de la que procede el producto final. Pero con la transgénesis podemos cortar exactamente lo que queremos y pegarlo exactamente donde queremos. Tomemos el caso del arroz dorado, un arroz que expresa β-caroteno. Podemos extraer los genes de, por ejemplo, una zanahoria y ponérselos al arroz, de forma que ése arroz exprese los genes responsables de la producción del β-caroteno y lo acumule.

Esto es un transgénico. Esto y nada más. Un organismo que posee los genes de otro que pueda servir de interés para su explotación por el ser humano. ¿Pero sólo hay transgénicos de este tipo? No. Por ejemplo, @VaryIngweion, en su blog Curiosa Biología, nos presentaba la biorremediación con transgénicos. Tampoco se quedó atrás @bioamara, que nos dedicó no uno ni dos sino tres posts aclarándonos que es la biofortificación. Además, os adjunto una imagen de transgénicos que hay en desarrollo, gracias a @DanielNorero:


Bueno, entonces, ¿por qué el señor Tapias dice bobadas?

Pues, básicamente, porque no tiene ni puta idea de lo que dice. Pero no porque nadie le haya explicado las cosas ni haya intentado explicárselas, ojo. Cientos de personas en twitter intentamos explicarle lo equivocado que estaba. Para muestra, los tuits en los que yo lo intenté:


Hasta en once ocasiones le insistí con las evidencias. Si alguien se pregunta en cuántas de ellas contestó, el número es cero. Cero.

Entonces, ¿cómo un profesor de filosofía sigue afirmando en falso?

Eso vais a tener que preguntárselo a él. Aunque yo tengo mi propia hipótesis.

Pero para eso voy a tener que recordaros un post que ya dediqué a otra panda de políticos con ideas absurdas sobre los transgénicos. Como en aquel caso, al señor Tapias la evidencia le da exactamente igual. Ya os he mostrado cómo se la he pasado varias veces. Entonces, ¿cuál es su intención?

Su intención, según él, es el debate político sobre los transgénicos agroindustriales (sean lo que sean). Sin embargo, ¿cuál es el debate? Pues el que también os he explicado en este mismo blog, hace ya cinco meses: que equipara los transgénicos con Monsanto. Y, aunque he intentado que el señor Tapias intentara aprender a distinguir (como podéis ver en los enlaces), ni se ha tomado la molestia en distinguir una cosa de otra. Lejos de eso, nos acusó de acosarle, de hacer lobby (varias veces), de apoyar el TTIP, de defender los transgénicos por ideología (varias veces), de dogmatismo (lo de cientificista roza el ridículo, lea a José Cervera sobre el particular), de vendernos... hasta de insultarle. Pero ninguna de esas cosas pudo demostrarlas. Mintió deliberadamente, tiró de falacias de autoridad (falsa, además -¿Greenpeace, en serio?-), apoyó falacias ad ignorantiam, acudió al verdadero escocés... ¡hasta la de Galileo! Incluso hasta retuiteó cosas que no se había leído.

Pero nada de lo que el señor Tapias dijo, mencionó o, hay que decirlo, escupió, pudo demostrarlo. Ni una sola evidencia al respecto, ni una única referencia de verdad a que los transgénicos fueran dañinos o nocivos. Todo mitos, como el envenenamiento de campesinos. Lo que fuera. Se pegaba a lo que fuera.

Pero de leer la evidencia, nada de nada. De informarse, tampoco.  De hecho, alabó a los que apoyaron abiertamente sus hombres de paja, ad hominem y demás falacias. Incluso ofendió a todo el que pilló por medio con este tuit:


Lo curioso de todo el asunto, es que conforme iba transcurriendo el tiempo, sus tuits iban siempre encaminados hacia el mismo sentido: los intereses ocultos, espurios, de quienes criticábamos sus afirmaciones. ¿Será este un caso al que pueda aplicarse aquello de "cree el ladrón que todos son de su condición"? Yo, sinceramente, espero que no. Pero mi opinión es más bien afirmativa. ¿Por qué?

Podéis encontrar la explicación en la entradilla de este post: las elecciones. Se acercan. Inexorables. Y la cosa está tan justa, tan apretada y tan cambiante que amarrar votos es indispensable. Y dado el batacazo que algunos de sus rivales más directos se han pegado en las catalanas, hay que buscar el voto pseudoecologista como sea. Aún a costa de su reputación. ¿Qué más le da a él, si ya tiene el culo caliente y el estómago lleno? Sinceramente, y a la vista de lo que os relato, a mí me parece (y es mi opinión personal) que está haciendo el papel de tonto útil.

Y es que después de todo esto, no ha presentado ni una sola evidencia que apoye lo que dice. Ni que los transgénicos son dañinos. Ni de que los que le criticamos estamos vendidos. Y esto a mí, a mí precisamente, me duele muchísimo. Porque por culpa de gente corta de miras como él el sistema de I+D de este país se ha ido al guano y yo me he quedado en el paro. Y sin posibilidades de trabajar, cuanto más tiempo pasa. Así que no me hable a mí de intereses y enséñeme en qué apoya sus argumentos.

Lo que pasa es que no los espero. Ya no. Ha llegado al punto en que se ha convertido en su propio Poe. Es indistinguible de su propia caricatura. Pero eso no es lo peor.

Lo peor es que luego se llenarán la boca de promesas, de potenciar la I+D, de facilitar el trabajo científico en este nuestro país, de crear agencias que sirvan para coordinar nuestro trabajo, de no dejar que los cerebros se fuguen y rescatar a los que se fueron. Pero luego nos ponen trabas, nos engañan y hasta nos ningunean. Y como uno ya está harto, señor Tapias, no va a dejarse engañar más.

Así que deje de llenarse la boca con apoyo a la I+D, de respeto a los científicos, de admiración por la labor investigadora. Cuando en los últimos días lo único que ha demostrado es desprecio por la ciencia, por quienes la hacemos aún en condiciones deplorables y por quienes se esfuerzan en hacerla llegar a todo el mundo de forma comprensible. Pero desde la atalaya de su púlpito inconquistable, desde la soberbia intelectual que le da su posición, es imposible que razone. Máxime cuando al verse acorralado por la evidencia, y para no salir de su posición ridícula, dice lo siguiente:



Se olvidará, supongo, porque no quiero pensar mal del señor Pérez Tapias, que en la agricultura no industrial también se usan agrotóxicos y que los transgénicos en eso no se distinguen de sus variedades isogénicas (en el uso, digo). Digo más, transgénicos como el maíz BT, que ya lleva incorporado su propio insecticida, reducen el impacto de los agrotóxicos, como él los llama, al no tener que usar ningún compuesto que acabe con las molestas plagas que lo echan a perder. Las variedades resistentes a sequía reducen la necesidad de agua, reduciendo también el impacto ambiental. Los transgénicos también consiguen este tipo de cosas.

Ayer lo hablaba con algunos amigos por twitter. Quizá esté confundiendo cosas. Quizá esté confundiendo la adición del glifosato, de muy baja toxicidad, con la rotenona (que se ha llegado a utilizar para inducir parkinsonismo en modelos animales) que se ha estado utilizando hasta hace nada en la agricultura mal llamada ecológica. O igual, si leéis esta última fuente, se refiera a los compuestos de cobre que autoriza el reglamento, sin saber que el cobre es bastante más tóxico. Quizá le dé miedo que la clasificación IARC haya metido al glifosato en la categoría 2A, pero entonces no entiendo cómo es que no pide la supresión de la profesión de peluquero, que está en la misma categoría.

No sé, no llego a entender que se encierre en según qué chorradas. Si lo que quiere es un control sobre los trangénicos, enhorabuena, esos controles ya existen y son mucho más exhaustivos que los que pasan los isogénicos. Si lo que quiere es un control sobre las empresas, genial, también existe legislación al respecto. Y si lo que quiere es un control absoluto sobre los transgénicos, su producción y su implantación lo tiene fácil: aumentar la inversión en I+D pública, de forma que todos los transgénicos producidos sean de titularidad pública. Y ahí podrá decidir plenamente sobre ellos.

Problema y solución


Un ignorante más o menos apenas es un problema. El problema es la cantidad de gente a la que llega. La cantidad de indecisos que oirán su voz y, dándole una autoridad que no tiene, le creerán, le seguirán y, como él, cerrarán los ojos para no ver más. También tengo ejemplos de esta gente. Uno que dijo conocerle, pero no ser su colega; querer debatir en serio, pero no presentar evidencias. Y tras pegarse un tiro en el pie, aportando un estudio que demuestra la seguridad de los transgénicos, se despidió, todo ofendido, por señalarle su analfabetismo científico diciéndose insultado pero llamando fantasmas a los demás. 

Gente como esta, que apoya las bobadas de unos u otros (no necesariamente del que nos ocupa, pero también) será la que luego esparza la basura y la haga llegar a todos los rincones, importándole poco o muy poco lo que podamos hacer o dejar de hacer.

Sin embargo, no podemos desfallecer. No podemos dejar de mostrar la evidencia. Puede parecer que no sirve de nada. Pero id a esta entrada y ved su último comentario. Esta muchacha, tras un debate en twitter y tras haber leído exactamente las mismas evidencias que se le presentaron al señor Tapias cambió su opinión. Se dio cuenta de cómo la habían engañado. Y se dio cuenta de hasta qué punto estaba equivocada. Desde aquí, mi admiración y reconocimiento más sincero. A mí me ha enseñado que lo que hacemos sí sirve para algo. Me ha enseñado que la labor que hacemos quienes nos negamos a aceptar lo que dice una personalidad, quien sea, no vale nada. Absolutamente nada. Que lo que vale es la evidencia que acumulamos. 

Es hora de redoblar esfuerzos. De presentar batalla sin desfallecer. Es hora de mostrarles que no nos van a volver a engañar. Somos el escudo que protege los reinos de los hombres. Y si no dejamos que los engañen los homeópatas, los vendedores de flores de Bach o los osteópatas, tampoco podemos dejar que los engañen los politicastros.

Y es tiempo de elecciones. Todo vale por los votos. Hasta mentir miserablemente.

10 comentarios :

  1. Dudo mucho que el momento de este debate tenga que ver con las elecciones, salvo que sea parte de la campaña de Tapias contra Sánchez, que desde que perdió las elecciones con él tiende a sahumar a Podemos y ya varios de los suyos muy suyos, como Bea Talegón, marcharon a buscar escaños en otro lugar. Y peor que en las listas del PSOE no está Pérez Tapias, cosa que seguramente considera inaceptable.

    Más allá de la política, pues, creo que el problema es más estructural. Una gran parte de la izquierda (en todo el espectro) al igual que gran parte de la sociedad, probablemente mayoritaria, sostiene este tipo de creencias irracionales y, de alguna forma, impermeables a los datos. Llamazares y su rechazo a la vacuna del VPH, Podemos y sus "municipios libres de transgénicos", las pulseras Power Balance de Leire Pajín (PSOE) y Gustavo de Aristegui (PP), los movimientos "populares" antitransgénicos latinoamericanos movidos por la izquierda histórica, etc., etc.

    Tapias no es el problema (aunque a ratos lo parece, su impertinencia fue desbordante e impropia de un docente y de un político), es un síntoma, pues. Cuando pasen las elecciones, muy pronto, el problema no desaparecerá... ojalá lo hiciera.

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    1. Bienvenido/a MJS:

      Verás, por eso comento que hace el papel de "tonto útil". No creo que haga campaña por él. Sino por otros.

      Y sí, sospecho que tienes razón: no va a desaparecer el problema.

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  2. Me parece excelente que se investigue sobre la modificación genética de organismos, que desde los 90 se empezasen a cultivar varias especies modificadas genéticamente de forma extensiva, y se comercialicen masivamente (desde los 90 todo tiene soja), ya es algo con lo que si tengo ciertos reparos. Primero como consumidor, creo tener derecho a gastar mi dinero en lo que a mi me salga de dentro, esto para mi incluye el derecho a que se me informe de lo que estoy comprando de tal manera que cuando compre algo sepa que estoy comprando, el que no se etiquete que un producto tiene origen transgénico para mi vulnera este derecho, que en el contexto capitalista en el que vivo considero fundamental, saber que estoy comprando, puedo poner como ejemplo las acciones preferentes de Bankia para ilustrar la importancia del derecho del consumidor a saber lo que compra. de magufada tiene mucho la publicidad de los productos de soja, que son la panacea universal, sanisimos todos. Para no extenderme mucho en el tema de los controles, porque podría hablar bastante sobre eso, citaré a Volswaguen y recordaré el caso de la colza, dará idea de lo tranquilo que me dejan los controles oficiales sobre lo que sea. Al hablar de impacto ambiental, ahí ya discrepo de plano con lo que ha escrito. Son muchos los ejemplos de los problemas que puede dar una especie introducida hablando de vegetales puedo citar en Galicia, que es la zona que mejor conozco en ese ambito problemas con Eucalyptus globulus, Acacia dealbata o Acacia Melanoxilon en especies arboreas, podría rebuscar más pero son tres casos muy llamativos, con una caracteristica común, ciclos de vida más largos y menos diseminación que los cultivos de los que estamos hablando, decir que los problemas con estas especies no se empezaron a tener en cuenta hasta mucho despues de pasados 30 años (que es más o menos el tiempo que tengo constancia que se llevan cultivando especies transgénicas en parcelas experimentales). En cuanto al cultivo industrial, tiene muchos problemas y habrá que buscar alterntivas, pero estas no pasan por los transgénicos, son algo muy nuevo quizá no lo parezca 30 años parecen mucho, pero los efectos sobre el medio es algo que lleva su tiempo evaluar, y ya lo tenemos bastante crudo como para jugar con las cosas de comer. En cuanto a la tan cacareada afirmación de que los transgénicos son lo que acabará con el hambre en el mundo, decir que en el aspecto productivo hace años que producimos más que de sobra como para que nadie pase hambre, tiramos toneladas de comida a diario, ese problema no es de producción, las soluciones a eso, si a alguien le interesase encontrarlas, habría que buscarlas en otros ámbitos. Disculpen los daños que mi horrorosa ortografía pudiese haber ocasionado en sus globulos oculares

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    1. Bienvenido ex_perto.

      Léete el texto, por favor. No has leído nada en absoluto. O, si lo has leído, no has entendido nada de lo que he dicho.

      En primer lugar, nadie está criticando ni conculcando tu derecho a recibir información sobre lo que compras, ni mucho menos. Eso te lo has inventado tú.

      En cuanto a tus reparos al uso de transgénicos, espero que no utilices billetes de euro, insulina o ropa de algodón. Y, por supuesto, que no ingieras boniatos, que no dejan de ser transgénicos.

      Lo de comparar los transgénicos con las preferentes de Bankia tiene tela. Las preferentes de Bankia fueron un producto estafa. Por el contrario, los transgénicos, tal como señalo en las fuentes que trufan todo mi post, son seguros. Y no, no es nada oficial. Los estudios los han hecho entes independientes. Y tanto el estudio que firma Nicolia como el que se ha realizado sobre mil millones de animales alimentados con transgénicos señalan la seguridad de los mismos.

      En cuanto al impacto ambiental, ha de saber que todo cultivo, el que sea, ecológico, no ecológico, autóctono o no autóctono lo tiene. Pero los transgénicos colaboran en la reducción del mismo. ¿Por qué? También lo señalo en el texto: si tengo un cultivo resistente a sequía no tengo que hacer una instalación de regadío ni hacer trasvases ni embalses ni nada que mine o desgaste las reservas de agua de uno u otro sitios. Si tengo un cultivo que produce sus propios insecticidas (como los BT), no tendré que usarlos, con lo que llegarán menos al suelo y a las corrientes freáticas de agua. Todo ello reduce el impacto ambiental. Y no estamos hablando de introducir especies invasoras sino variedades nuevas de cultivos que ya tenemos: trigo apto para celiacos, tomates con antioxidantes, naranjas con vitamina A... No suponen ningún problema añadido a sus variedades isogénicas.

      En cuanto a sus 30 años... ¿cuánto tiempo cree que lleva consumiéndose el boniato? ¿Por qué nadie se ha muerto por comer boniatos? 30 años, para las especies silvestres suponen cientos, quizá miles de generaciones en algunos casos. Y en ninguno de ellos ha habido problemas. Es más, como digo, adjunto una fuente que comprueba el efecto de los transgénicos en un número de animales de mil millones de individuos.

      La demagogia final, ahórremela. Aquí se viene a presentar evidencias.

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  3. muchas gracias por esta gran entrada. yo la verdad que no entiendo a la gente que defiende algo sin pruebas y una vez se las muestras siguen erre que erre. no me entra en la cabeza

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  4. Excelente artículo. Perfecto. Difundo y comparto!
    Ah, y gracias!

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  5. Una cosa me ha quedado clara después de esto. Como modificación de "no discutas con un idiota. Te obligará a bajar a su nivel y allí te derrotará con su experiencia" he aprendido: "Nunca discutas con un filósofo (y político). Manipulará lo que dices y le dará la vuelta, te llevará al terreno filosófico y ahí, los argumentos científicos no valen para nada".

    Y al final, el acosado será él.

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  6. Dos cosas, "ex_perto":

    1. Claro que tienes derecho a gastar tu dinero en lo que quieras... siempre y cuando sepas qué es... ¿quieres comprar y comer lactilato de sodio estearoil y lactilato de calcio estearoil? ¿Crees que son dañinos? ¿Dejarías de comprar lo que tuviera esos compuestos? Si no sabes _con certeza_ qué son esos compuestos, qué hacen y cómo se ha confirmado su seguridad, es absurdo que afirmes tu derecho a decidir... sobre lo que ignoras.

    2. El cacareo de que los transgénicos van a acabar con el hambre es un invento de los antitransgénicos. Te desafío a que encuentres a un solo biotecnólogo que trabaje en ingeniería genética y que haya dicho tamaña barbaridad. Es un hombre de paja. Lo que se dice, se ha dicho y se ha demostrado es que a) los transgénicos son una tecnología tan segura para el consumo y para el medio ambiente o más que los cultivos no transgénicos, b) que los cultivos transgénicos son más productivos y rentables para los agricultores, c) que el desarrollo de transgénicos es una valiosísima herramienta en la lucha contra el hambre o las deficiencias nutritivas (como la falta de vitamina A en el arroz, solventada con el arroz dorado), y para conseguir cepas resistentes a diversas condiciones como la salinidad de la tierra, lo que ayuda a que los agricultores tengan mejores resultados.

    Milagros te prometen en las iglesias y en las asambleas de partidos demagógicos. La ciencia sólo te ofrece herramientas, muchas y diversas, que se pueden usar con objeto de resolver problemas... si los tecnófobos y los misognósicos lo permiten.

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  7. No se llega a la verdad diciendo que los demás están equivocados.

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    1. Bienvenido/a Camino a Gaia.

      Verás, si alguien dice que la gravedad no existe o que la Tierra es plana sí se le dice que está equivocado. Con esto ocurre lo mismo.

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