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lunes, 18 de julio de 2016

Transgénicos: ¿ciencia o política?

Ya sabéis que hace unas semanas se despertó una amarga polémica por la carta que 110 premios Nobel firmaban a favor de la implantación de los transgénicos, acusando a Greenpeace de crímenes contra la humanidad por impedir el desarrollo de, entre otros, transgénicos como el célebre arroz dorado. Mucho se ha hablado ya de esta carta, de estar a favor, en contra, de misantropía, egoísmo... Seguramente todas estas cosas salgan en este artículo, aunque mi objetivo no sea este. Mi objetivo es otro. Hoy quiero hacer una reflexión. Los transgénicos, ¿son una cuestión política o científica?

lunes, 16 de noviembre de 2015

Cuando la pseudociencia entra por la puerta...

Vista aérea de Segovia
Segovia, una de las ciudades más hermosas de España
Estamos en esa época del año en que los charlatanes florecen, maduran y salen de gira a predicar sus evangelios luminosos, bienintencionados y chachis, llevando a todos un mundo de luz, color y buen rollo. 

A todos no. A los que nos damos cuenta de sus chaladuras y sus memeces lo único que nos trae es una mala hostia de cojones, y perdónenme el exabrupto. Esto es así ya de base, porque que estos señores, que ponen en serio riesgo la salud de quienes puedan llegar a escucharlos son capaces de hacer hervir la sangre a quienes les escuchamos hacer afirmaciones que atentan directamente contra el bienestar y la salud de gente que, en su desesperación, se agarran a cualquier clavo ardiendo que les muestre un rayito de esperanza, por mínimo que sea. Pero cuando además van a un sitio al que amas, como es en mi caso Segovia, la sangre te hierve mucho más.

Que alguien invite a un charlatán a soltar mierda a su casa me parece grave. Pero cuando lo hace con la colaboración de una institución pública, como es el IES Andrés Laguna, de Segovia, es más grave aún.

lunes, 12 de octubre de 2015

No engañan a nadie...

... aunque lo pretendan.

Estamos en campaña electoral, señores. Y se nota. No sólo porque hay inauguraciones, los políticos bajan de sus altas tribunas para mezclarse con la plebe, abrazan niños y estrechan manos. No. Sino también porque es época de promesas, de grandes palabras, de proyectos que compartir juntos. Es época de discursos épicos, de gestos y brindis.

Y es que se mezclan con la plebe a la que desprecian y abrazan niños y estrechan manos que les asquean. Es época de promesas vanas, de grandes palabras vacías, de proyectos que veremos, juntos, cómo se quedan en un cajón. De discursos con fallos épicos, de gestos inútiles y brindis al sol. ¿Que no os lo creéis? Pues os traigo un ejemplo: José Antonio Pérez Tapias.

viernes, 10 de julio de 2015

Hablar sólo para conseguir votos.

Hace unos días, una formación política de las nuevas, que tanta esperanza traen para algunos y tantos fans tienen, publicaban una chorrada sobre declarar Madrid zona libre de transgénicos. Muchos ya se pusieron en contra y pusieron en su sitio a dicha formación, demostrando por qué mienten y dándoles argumentos de por qué se equivocan. No voy a ahondar más sobre ése tema porque, como veis, otros lo han hecho mucho mejor que yo. Sin embargo, lejos de dar marcha atrás, lejos de recular y reconocer que se equivocan para corregir, lo que hecho es convocar una asamblea para "debatir" (léase aceptar a ciegas lo que ellos digan) y "discutir" (léase hacer caso omiso a la evidencia científica). Pues es con este comunicado con el que me voy a meter en harina.

lunes, 15 de junio de 2015

Con la Iglesia hemos topado

Si alguno espera que hable de creacionismo, puede ir sentándose. De momento, no tengo ninguna intención de hablar de semejante despropósito, aunque podemos llegar a un acuerdo. No, hoy voy a hablaros de una monja. No, tampoco es sor Lucía Caram, que seguro que también tiene lo suyo, pero al menos tiene la decencia de callárselo (no sé si por vergüenza o por honestidad; desearía que fuera lo segundo, pero quién sabe). Así que, por eliminación sólo puede ser ella. Efectivamente. Voy a hablaros de sor Teresa Forcades. Sí, seguro que sabéis quién es. Se hizo bastante famosa a la hora de protestar por la vacuna de la gripe A diciendo memeces. Si pensabáis que se había callado, estáis muy equivocados. Y no ha hablado sólo de vacunas, no. También va por ahí diciendo chorradas sobre el MMS. Vamos allá.

lunes, 8 de junio de 2015

A vueltas con el periodismo gilipollas

Desde hace algún tiempo, en internet se ha tomado conciencia de una cuarta ley de la termodinámica, de un principio científico que había pasado desapercibido hasta ahora. Es un principio muy sencillo, algo de lo que parece fácil darse cuenta. El problema ha residido en que el avance científico en los últimos dos siglos ha sido tan vertiginoso, que hasta que no han pasado un par de generaciones viviendo en la comodidad de su saloncito, con su estómago lleno, su cabeza cubierta y su culo caliente, todo esto no ha eclosionado y no ha salido a la luz. El principio, que se llama principio de Brandolini, lo podéis encontrar junto a estas líneas. Y esta semana hemos vivido un ejemplo muy claro de este principio con el caso del niño con difteria en Olot. Sí, mucho tienen que ver los antivacunas, a los que ya les hemos dado lo suyo. Pero de lo que venimos a hablar aquí no es de ellos, quienes ya están engañados y poco podemos hacer excepto darles en los morros con los datos. Sino de algo que, a nosotros, nos parece mucho más grave.

lunes, 18 de mayo de 2015

El miedo como herramienta

Es muy curioso que de un tiempo a esta parte se haya ido corriendo el bulo de que existen alimentos que nos perjudican. Sobre todo, alimentos que llevamos consumiendo siglos y, sin embargo, no nos hemos extinguido. Es el caso de los cinco venenos blancos que se llevan publicitando como tales durante los últimos años: la sal, el azúcarla harina, el arroz y la leche. No me voy a meter en si lo son o no, porque eso lo hace mucho mejor que yo gominolasdepetroleo en la serie dedicada a estos alimentos en su blog, comparando sus versiones procesadas con las versiones sin procesar, con un rigor que ya nos gustaría a muchos. Pero lo que sí voy a hacer es llamar la atención sobre lo peligroso que es esparcir y fomentar el mito. Así que, con su permiso, voy a hablar del último elemento de la serie: la leche.