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viernes, 3 de marzo de 2017

Las ciencias de la computación, discriminadas por la AVAP

En primer lugar, tengo que pediros disculpas. Llevo tiempo sin actualizar el blog y tengo que volver. No desesperéis, no tardaré en escribir algo chulo.

De momento, vuelvo a prestar el blog a un compañero para que ponga en blanco sobre negro algo que le está causando problemas de índole personal y laboral. ¿Os acordáis de la historia de trabas que os conté hace unos meses? Pues esta persona sigue sufriendo los desmanes de un mundo hiperburocratizado que está lleno de contradicciones absurdas como las que nos cuenta hoy:

Realmente estoy muy cansado. Como científico que soy y siempre, desde que tengo memoria, he querido ser, estoy muy cansado. Llevo 20 años dedicando muchas horas de mi vida, tanto profesional como familiar, a investigar para intentar hacer el mundo un poquito mejor. Pero es que este juego de la investigación no es limpio. Cuando empecé habían unas reglas y a medida que yo intentaba avanzar en mi carrera investigadora estas reglas cambiaban, por supuesto, con carácter retroactivo. Así, alcanzar un puesto mínimamente estable se ha convertido en una proeza, más cuando gran parte de los méritos de mi currículum que en su tiempo me pedían, hoy ya no valen ni para limpiarse el culo con ellos.

No contentos con esto, la burocratización de las universidades se ha vuelto asfixiante a la par que absurda, exigiendo cada vez más formularios que nadie lee o que te acredites si no quieres cada vez optar a poder hacer menos cosas. ¿Y qué es una acreditación? Pues es que un comité, supuestamente de expertos, evalúe tu curriculum como investigador y te encuentren apto para ser ayudante o contratado doctor, titular o que te digan si tu investigación en un periodo de seis años (sexenio) ha valido la pena o no. En esto último, la Generalitat Valenciana es más papista que el Papa, exigiendo este sexenio para pedir algunos puestos de trabajo o algunos proyectos de investigación pero como hay ciertas figuras universitarias que no tienen opción de pedirlos, porque no son personal fijo de la universidad, han tenido que montar una Agència Valenciana d’Avaluació y Prospectiva (AVAP) para acreditar a estos pobres individuos que son becarios e investigadores temporales y así realizar un gasto inútil de personal y recursos, pues esta acreditación, después, al nivel nacional no sirve de nada ya que no la reconoce la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación y tendrás que repetir el papeleo, por supuesto en otro formato, una vez que adquieras ese ansiado puesto estable.

Aparte del aumento burocrático que esto conlleva, el principal problema del AVAP es que nació con muy pocos recursos y financiación. Así, para acreditar tu sexenio sólo tienen un periodo al año, siempre coincidiendo con el periodo vacacional de Navidad, para que pases unas agradables fiestas en familia rellenando y recopilando papeles (y no pocos, la última vez acumulé cerca de 500 páginas). Pero además de sólo haber una convocatoria para solicitar sexenios, uno de los principales problemas es que los revisores se retrasan cada vez más, siendo normal que la resolución del sexenio te llegue en septiembre, noviembre, o como ha ocurrido este año, en diciembre. En mi caso salió negativa debido a este argumento que cito textualmente (incluyendo las faltas de ortografía):
Las otras tres aportaciones de su curriculum breve son de poca relevancia científica al tratarse de registros de propiedad intelectual de programas de ordenador en explotación, no de patentes nacionales ó internacionales
En mi supina ignorancia pensé que el Director General de la AVAP y firmante de dicha resolución, desconocía la Ley 11/1986 de 20 de marzo de Patentes, Título II Patentabilidad, artículo 4, que indica que un programa informático no es patentable como claramente expone el apartado 2.c) de dicha ley:
c) Los planes, reglas y métodos para el ejercicio de actividades intelectuales, para juegos o para actividades económico-comerciales, así como los programas de ordenadores.
Esto pone en clara desventaja a los ingenieros informáticos y doctores en informática con respecto a otras ingenierías y ciencias que pueden transferir sus resultados de investigación mediante convenios de transferencias de dichas patentes a las empresas gracias a que dichos resultados son patentables. Para solucionar esta desigualdad la ANECA contempla, en el criterio de evaluación específico, en igualdad de condiciones una patente con un registro de software (apartado 2.b del Campo 0 Transferencia del Conocimiento e Innovación):
b. Las patentes u otras formas de protección de la propiedad industrial o intelectual (registro de variedades vegetales, modelos de utilidad, programas de ordenador, etc.) en explotación, demostrada mediante contrato de compraventa o contrato de licencia, y las patentes concedidas por la Oficina Española de Patentes y Marcas mediante el sistema de examen previo. [...]
Reglas de la ANECA en las que se basa la convocatoria para acreditar el sexenio por la AVAP, según bases de la propia convocatoria

Así pues, como iba diciendo, en mi supina ignorancia pensaba que este señor desconocía esta norma y que corregiría este lamentable agravio simplemente haciéndole notar este hecho pues siendo catedrático y teniendo un puesto de altísima repercusión en la vida de los demás, sería un profesional al nivel de sus responsabilidades, al fin de cuentas todo el mundo se puede equivocar y es de sabios rectificar. No podía estar más equivocado en todo y mi recurso de alzada en el que me centré en explicarle este hecho fue rechazado insistiendo exactamente en el mismo argumento:
Sobre las contribuciones 3, 4 y 5 que son registros de software en los que el solicitante es coautor de los mismos, se siguen considerando de relevancia baja. [...] Hay unos contratos firmados con empresas para cada una de las contribuciones, por los que los autores han obtenido unos emolumentos pero que no constituyen un indicio de calidad contrastada de una investigación. Por lo tanto, la calificación con relevancia baja se considera ajustada a la realidad de los hechos.
Sin valorar ni explicarme por qué mi argumentación no era válida y por qué, algo que acepta la ANECA bajo los mismos criterios (a compañeros míos le han aceptado méritos similares), la AVAP no las acepta. Esta dejación de funciones del Director de la AVAP, que se ve contrastada con su afirmación que siempre soy coautor cuando o bien soy el autor principal o único que demuestra que no se ha leído mis alegaciones, me obliga a esperar de nuevo hasta diciembre de este año a solicitar otra vez el sexenio y esperar otro año más a que me contesten porque considera que varias empresas, entre ellas una multinacional, ha pagado por el resultado de una investigación irrelevante. Para este catedrático es más relevante científicamente, pagar el coste de una patente aunque estas puedan ser totalmente inútiles.

Ahora tengo que esperar hasta el 2019 cuando ya he esperado 2 años para ver si, con suerte, no me toca un evaluador cerril y me aprueban el sexenio.

Pero esta resolución crea un peligroso precedente para todo aquel que quiera dedicarse a la investigación en informática. Construir un producto final a partir de unas investigaciones previas para que sea explotado por una empresa no es una tarea nada fácil ni sencilla. Requiere mucho esfuerzo en optimizar y reestructurar los programas que hemos hecho durante el periodo de investigación pues éstos se han realizado lo más rápidamente posible sin tener en cuenta muchos criterios de ingeniería de software porque lo que buscamos es la evaluación de la idea y no el propio programa. Así que, pese a la palabrería vacía de los políticos de que es muy importante que los resultados de investigación lleguen a la gente a través de la innovación, si estás investigando en el área de la informática deberás ignorar estas afirmaciones, para ti lo importante es publicar, da igual que hayas creado un sistema con el que has demostrado científicamente su potencial para salvar vidas, eso no te valdrá curricularmente por lo menos para el Director de la AVAP. Pero no te desanimes, siempre puedes pensar que compañeros de tu misma universidad, de otras ingenierías por supuesto, sí que podrán hacer lo que a ti se te ha vetado.

Por eso he empezado este artículo con mi hastío y cansancio. No sé si será el bajón de la reciente mala noticia o esto ya ha sido la enésima zancadilla injusta que ha colmado mi vaso pues en estos momentos me planteo muchas cosas. Nunca me ha importado trabajar duro, los que están a mi alrededor lo saben muy bien, sacrificando fines de semana, vacaciones y tiempo con ellos, pero si hay algo que no soporto en absoluto son las injusticias, hacia mí y hacia los demás. Y este cambio de reglas constante, esta burocratización, esta estulticia en la que por mucho que te esfuerces, por muy bueno que seas, no te dejan avanzar me está superando en gran medida. Si me fuera lo sentiría por mis compañeros, por mis doctorandos a los que estoy dirigiendo la tesis, y por los proyectos de investigación en los que creo y de los que estoy muy seguro que ayudarían a muchas personas desesperadas. Pero me niego a ser uno más de los que publican sus investigaciones constantemente en revistas de alto impacto para que éstas publicaciones y su investigación asociada acaben en un cajón de un despacho. Yo me he hecho científico para cambiar el mundo a mejor, no para medrar en mi trabajo y complacerme en un puesto de funcionario aunque un catedrático intente que lo haga.

lunes, 22 de agosto de 2016

Tres historias

Hola, amigos. Hoy estoy aquí para contaros tres historias. No soy un gran contador de historias, eso lo dejo para gente mucho mejor y más hábil que yo. Sin embargo, y sin querer entrar en el intrusismo, hoy voy a convertirme en cuentacuentos para que, entre todos, echemos un ojo a una situación difícil que bien podría ocurrir. Y luego, quizá, poder reflexionar sobre un par de cositas. Vamos con ello.

lunes, 25 de julio de 2016

Burocracia e investigación: una historia de trabas

Este blog se llama "Indignación científica". Muchas veces he dado rienda suelta a mi propia mala uva, dejando correr las letras y las líneas, contándoos las cosas que me enervan, sobre todo pseudociencias y actitudes claramente anticientíficas. Otras, he intentado divulgar un poquito de ciencia, algo que aclare las ideas de algún que otro personaje mal informado y mal informante. Y otras, que han sido varias, os he hablado de la práctica de la ciencia en este país, de a qué nos enfrentamos los científicos cuando intentamos ejercer nuestra profesión.

El artículo de hoy es parte de una colaboración, cuya autoría permanecerá en el anonimato. Sin embargo, con muchas de las cosas que dice estoy de acuerdo y las suscribo, así que en este blog doy cobijo a su queja para que, bajo el título de este blog, dé rienda suelta a su propia indignación.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Humillación y endogamia

Esta es una de esas entradas que uno escribe casi por obligación, por descargar, por soltar toda la mierda que se puede llegar a enquistar. Es una de esas entradas que a mí me gusta llamar terapéuticas, porque al final, te quita un peso de encima. Pero también pretendo que reflexionemos sobre uno de esos cánceres que asolan la universidad. Ojo, eso sí: es un cáncer sólo cuando afecta a los demás, cuando somos nosotros los aquejados, entonces es la situación normal y hay que mantenerla y alimentarla a toda costa. Incluso a costa de gente que lo único que busca es hacer su vida y progresar en su carrera científica.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Cuando la pseudociencia entra por la puerta...

Vista aérea de Segovia
Segovia, una de las ciudades más hermosas de España
Estamos en esa época del año en que los charlatanes florecen, maduran y salen de gira a predicar sus evangelios luminosos, bienintencionados y chachis, llevando a todos un mundo de luz, color y buen rollo. 

A todos no. A los que nos damos cuenta de sus chaladuras y sus memeces lo único que nos trae es una mala hostia de cojones, y perdónenme el exabrupto. Esto es así ya de base, porque que estos señores, que ponen en serio riesgo la salud de quienes puedan llegar a escucharlos son capaces de hacer hervir la sangre a quienes les escuchamos hacer afirmaciones que atentan directamente contra el bienestar y la salud de gente que, en su desesperación, se agarran a cualquier clavo ardiendo que les muestre un rayito de esperanza, por mínimo que sea. Pero cuando además van a un sitio al que amas, como es en mi caso Segovia, la sangre te hierve mucho más.

Que alguien invite a un charlatán a soltar mierda a su casa me parece grave. Pero cuando lo hace con la colaboración de una institución pública, como es el IES Andrés Laguna, de Segovia, es más grave aún.